¿Sabes que pasa? Que es molesto, hilarante, el mayor idiota del mundo. Hace que me den ganas de gritar y de tirarlo a las vías del tren. Es capaz de arruinar mi día y salvarlo en el último minuto. Me vuelve jodidamente loca, él está fuera de su mente. Pero...
¿Sabes qué pasa? Que quiero besarle. Coger su cara entre mis manos y tirar de sus labios hacia los míos. Quiero empujar contra su cuerpo con tanta pasión que lo deje sin aliento. Quiero probarle. Pasar mis manos por la parte de atrás de su pelo hasta la cintura con mis uñas. Quiero sentir los latidos del corazón contra los míos. Abrumarlo con mi beso. Quiero morderle suavemente el labio y después volver a besarlo. Lento. Duro. Volver a la suavidad. Volver a morderle. Quiero sentir su sonrisa contra mis labios. Sentir su piel bajo mis dedos. Quiero besarle con tal intensidad que una vez que terminemos, le deje sin aliento, con los ojos cerrados, los labios todavía moviéndose con ritmo. Quiero mostrarle las ganas que le tengo.
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