No entiendo por qué tenemos que estar jugando al "adivina adivinanza" con las indirectas,
somos peor que los niños.
Lo fácil que sería decir las cosas a la cara y dejar el juego atrás. Dime,
¿qué hay que perder?
¿De qué tienes miedo? ¿De que diga que no?
Ese es un miedo estúpido y cobarde, mostrando así lo poco que nos conoces.
Porque las ganas están presentes en cada latido, solo tienes que agarrarlas
f u e r t e y no soltarlas.
No vaya a ser que de tanto contenerlas se nos escapen, y nuestro momento acabe antes de haber comenzado.
Y es que como una vez me dijo una amiga :
SI NUNCA LO INTENTAS, ENTONCES NUNCA LO SABRÁS.
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