Estoy deseando volver a ti, a tu vida, a tu caos,
a tus luces, a tus calles, a tu gente.
A tus parques, a tus tiendas, a tu música,
a tu ritmo. a tu desenfreno.
A tus atardeceres ardientes, y a tus amaneceres congelados;
a tu viento, ese que te hace sentir vivo y te cala hasta los huesos
cuando te roza como un susurro, rápido y sin avisar.
Tu fría respiración.
Así que espérame llena de vida para nuestro reencuentro, querida M,
queda poco y nada para volver a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario