No todos los días grises son tristes, tampoco existen solamente días grises. También existen días blancos, sí, blancos. Esos en los que el cielo parece un folio en blanco esperando a que lo ensucies.
Son los días de frío y nieve.
Los días de quedarse en la cama hasta las tantas, viendo como caen los copos de nieve mientras escuchas el silencio.
Los días de hacer nada y hacerlo todo.
Los días que no parecen días, más bien una ilusión o un capítulo cualquiera de tu libro favorito.
Los días de ponerse música hasta que vibre el alma y escribir hasta que duelan las ideas.
Los días de hacer el tonto con buena compañía y disfrutar de ella.
Esos días son como una película que no queremos que llegue al final.
Estos días también te hacen desear cosas por las cuales darías hasta el último rayo caliente de sol con tal de que pasen.
Deseas que haya ciertas personas a tu lado, para simplemente no hacer nada y hacerlo todo.
Para hacer el idiota,
para luchar con cojines,
para ver una película envueltos en una manta,
para besos fugaces en el cuello, en esa zona tan peligrosa.
Entonces empiezan las cosquillas, y todo se nos va de las manos,
como los copos de nieve que escapan de entre las nubes.
También existen estos días blancos, sí, blancos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario