Como jode ver que te echa tan rápido de su vida, sin avisar siquiera, solo un vacío que queda en el aire y tú tienes que entender que se acabó.
Pero cada decepción, cada desilusión acaba por endurecerte hasta el punto de que cada vez quieres sentir menos para evitar esa brecha en tu pecho que se abre tras cada golpe. Esas brechas que hacen que tu pecho esté cada vez más agrietado.
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