Hoy estoy gris, como el cielo, encapotado de nubarrones oscuros esperando el momento oportuno para derramar sus millones de gotas. Mis ojos no son nubarrones, ni mi mirada gris, pero sí que hay algunas gotas que quieren caer.
Hoy mi mirada llueve, como el cielo, encapotado de nubarrones oscuros, que ya encontraron el momento de dejar que las gotas queden libres.

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